viernes, 29 de noviembre de 2013

LOS NIÑOS MALTRATADOS

Los niños maltratados pesan tan poco que se nos vuelan de las manos. Son tan livianos porque sólo conocen el grito, el desprecio, la ira, lo incierto. Nunca han oído las palabras que nos hacen crecer y rozar el cielo con la punta de los dedos.

Los niños maltratados son golondrinas ateridas que se cobijan en un puesto de castañas, intentando pasar desapercibidas. No les gusta llamar la atención. Sueñan con ser invisibles. Sueñan con hacerse a la mar y aparecer en la otra cara de la Luna, donde nadie podrá escuchar sus pisadas, cuando se despiertan en mitad de la noche para beber un vaso de agua. El corazón de los niños maltratados late con timidez, como si tuviera miedo a romperse, pero no se cansa de hilar sueños. Los niños maltratados sueñan porque en su pecho se ha emboscado un poeta, que incendia su imaginación, con historias hermosas de niños queridos, de niños sin miedo, de niños que juegan con cometas y dragones de papel. Los niños maltratados sueñan con llegar a casa y hallar su cuarto repleto de serpentinas. Sueñan con oír su nombre, ondulándose como un caballito de mar entre espumas y caracolas marinas. Sueñan con fiestas bulliciosas donde su nombre ya no es un portazo, que dibuja grietas de hiel en las paredes, sino una estrofa que se repite, celebrando su presencia en el mundo.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario